Por Víctor Silva y Marcela Gómez
Lleváis un tiempo sin sexo. Puede que lo hayas contado en semanas o meses; puede que lo más difícil sea no saber cómo hablarlo sin que alguien se sienta acusado o presionado. La frecuencia, por sí sola, no dice qué significa esa ausencia para vosotros.
No existe una cifra universal que determine si una pareja funciona. Importa si ambos estáis conformes, si uno quiere algo diferente, si hay distancia o malestar y si podéis hablar sin obligación sexual. La ausencia de sexo necesita contexto, no un diagnóstico de la relación basado en el calendario.
¿No hay sexo, o falta la sexualidad que uno de los dos desea?
Antes de contar encuentros, conviene aclarar qué estáis incluyendo. A veces “no tenemos sexo” significa que no hay penetración, aunque sí haya otras formas de contacto sexual. Otras veces significa que no existe ningún encuentro erótico compartido.
No hace falta imponer una definición para resolverlo. Importa saber qué experiencia está echando de menos cada uno. Quizá para ti no falta solo una práctica, sino sentir que tu pareja te busca. Quizá para la otra persona lo sexual sigue presente de una manera que no estás reconociendo.
Precisarlo evita una discusión sobre cifras cuando lo que se quiere decir es “no me siento deseado”, “echo de menos placer compartido” o “no quiero que todo contacto tenga una expectativa sexual”.
Si ambos estáis conformes, la comparación no crea un problema obligatorio
Podéis desear poca o ninguna actividad sexual compartida y no vivirlo como una carencia. La experiencia de otras parejas no establece automáticamente algo que debáis corregir.
El documento de posición de la European Society for Sexual Medicine sobre diferencia de deseo invita a evitar su patologización automática y a atender el malestar y el contexto relacional. Es una posición de expertos que reconoce límites de evidencia; no establece una frecuencia que todos deban alcanzar.
Ahora bien, estar conforme no es lo mismo que haber dejado de hablar para evitar tensión. Quizá una persona dice que no pasa nada porque no quiere presionar, mientras sigue sintiendo una pérdida importante. La ausencia de discusión no demuestra acuerdo.
Si uno lo extraña, su experiencia también necesita lugar
“No quiero que tengas sexo por obligación” y “para mí una vida sexual compartida es importante” pueden decirse juntas. Reconocer el consentimiento no obliga a declarar irrelevante lo que falta.
La conversación puede empezar por esa diferencia, sin exigir una solución sexual inmediata: “Quiero entender cómo lo estás viviendo. No estoy pidiendo que hagamos algo ahora para demostrarme nada”.
Del otro lado, puede ser importante poder decir que no sin tener que ofrecer una explicación convincente cada vez. Nadie necesita justificar suficientemente su negativa para que sea respetada. Otra cuestión es si ambos quieren conversar sobre lo que ocurre en la relación; esa participación tampoco se produce por presión.
Cómo llegasteis aquí importa más que encontrar una causa rápida
Podéis recordar si la ausencia apareció de golpe o de manera gradual, qué cambios hubo alrededor y cómo se vivieron los intentos de acercamiento. Quizá hay cansancio, una distancia previa o una dificultad física. Son posibilidades para explorar, no causas que un artículo pueda asignaros.
El NHS recoge posibles factores de salud, medicación y cambios hormonales asociados a una disminución del deseo. Si un cambio te preocupa o sospechas un efecto de un tratamiento, puedes consultarlo con un profesional sanitario sin modificar la medicación por tu cuenta. Cuando hay dolor durante o después de las relaciones, la información clínica de Cleveland Clinic respalda buscar valoración sanitaria; no conviene explicarlo solo por lo que ocurre en la pareja.
La valoración sanitaria examina síntomas y posibles factores de salud. La sexología clínica puede ofrecer atención específica de dificultades sexuales según el caso; no es lo mismo que trabajar su significado dentro de la relación. Ancestrina aborda esa dimensión relacional dentro de su competencia y remite a otro especialista cuando corresponde. No se presenta como un servicio de sexología clínica.
La presión puede estar en lo que ocurre después del no
Insistir, enfadarse, retirar afecto o pedir sexo como prueba de amor son conductas que conviene reconocer. No hace falta que exista una orden explícita para que alguien sienta que tiene que acceder a fin de evitar una consecuencia.
También puede ocurrir que quien desea más se calle por miedo a ser considerado exigente. Hablar de su experiencia no equivale automáticamente a presionar. La diferencia está en poder expresar lo que falta sin convertirlo en una deuda sexual que el otro deba pagar.
Recuperar contacto no debería contener una obligación escondida
Si ambos quieren explorar cercanía, pueden acordar formas de encuentro que les interesen. No tienen que ser sexuales, ni pueden presentarse como un paso que obliga a llegar a otra cosa.
Un beso no compromete a continuar. Reservar tiempo juntos no promete deseo. Aceptar empezar una experiencia no elimina la posibilidad de detenerla. El consentimiento necesita seguir presente, no darse por concluido al comienzo.
Tampoco se trata de usar el contacto no sexual para declarar resuelta una diferencia sexual importante. Puede ser valioso por sí mismo y dejar otra pregunta abierta. Esa pregunta necesita poder nombrarse sin que nadie tenga que demostrar gratitud renunciando a ella.
Si la ausencia continúa
Puede que ambos descubráis una forma de relación que os resulta elegible. Puede que haya voluntad de explorar y necesitéis ayuda especializada. También puede que las preferencias sigan siendo diferentes y no encontréis una organización que ambos queráis.
Ningún artículo puede decidir qué importancia debe tener el sexo en tu relación. La posición de Ancestrina es sostener dos límites a la vez: no existe obligación de ofrecer actividad sexual y tampoco obligación de elegir una relación cuyas condiciones no deseas.
Si lo central es que uno quiere más o de otra manera que el otro, Tenemos diferente deseo sexual: ¿qué hacemos con esa diferencia? trabaja esa tensión. El siguiente paso no es encontrar quién tiene la frecuencia correcta, sino precisar qué posibilidades pueden ser consentidas y elegidas por ambos.
Fuentes y alcance de las referencias
- NHS (2026). Low sex drive (loss of libido). Revisión: 26 de mayo de 2026. Referencia. Información sanitaria oficial: Diversidad de posibles factores y consulta sanitaria ante preocupación. No permite atribuir una causa a una persona ni modificar medicación sin consulta.
- Dewitte, M., Carvalho, J., Corona, G., Limoncin, E., Pascoal, P., Reisman, Y., y Štulhofer, A. (2020). Sexual Desire Discrepancy: A Position Statement of the European Society for Sexual Medicine. Sexual Medicine, 8(2), 121–131. Referencia. Posición clínica de expertos: Diferencia de deseo como asunto relacional, no patología automática. Los autores reconocen evidencia limitada: no guía respaldada por ensayos de sus recomendaciones.
- Cleveland Clinic (2024). Dyspareunia (Painful Intercourse). Revisión médica: 25 de julio de 2024. Referencia sanitaria. Respalda solicitar valoración sanitaria ante dolor durante o después de las relaciones. Abarca distintas anatomías; no atribuye aquí causas individuales ni fundamenta un tratamiento de Ancestrina.