Marcela Gómez

Terapeuta y cofundadora de Ancestrina

Acompaño procesos individuales y de pareja desde una combinación de profundidad emocional y sentido práctico. Me importa lo que una persona siente, pero también cómo está viviendo: las decisiones que toma, las conversaciones que necesita tener y las formas de relacionarse que quiere cambiar.

Retrato de Marcela Gómez, terapeuta y cofundadora de Ancestrina.

Lo que ha configurado mi práctica

Mi recorrido hacia la terapia no comenzó con la decisión de convertirme en terapeuta.

Estudié Administración y Finanzas en la Universidad de los Andes y después hice una maestría en Negocios Internacionales en Londres. Mis primeros años profesionales estuvieron vinculados al mundo empresarial y financiero: una vida orientada al logro, la estructura y el desempeño. Durante mucho tiempo, ese fue el camino que había imaginado para mí.

En paralelo había empezado otra búsqueda. Me interesaban las preguntas sobre bienestar, felicidad y sentido, y fui dedicando cada vez más espacio a comprenderme.

Hice mi primer retiro de Vipassana en 2009. Años después profundicé en mindfulness, compasión y ciencia de la felicidad a través de formaciones en Stanford University y UC Berkeley. Continué mi camino en psicoterapia transpersonal y Gestalt integrativa, explorando también la mirada sistémica y el trabajo corporal. A este recorrido se sumaron experiencias como Clown Esencial con Alain Vigneau y sexualidad gestáltica con Albert Rams.

En aquel momento no estaba construyendo una profesión como terapeuta. Estaba intentando comprender mi propia experiencia y, a través de ella, conocer mejor al ser humano.

La enfermedad y muerte de mi papá, y más adelante mi divorcio, marcaron un punto de inflexión. Varias de las estructuras sobre las que había construido mi identidad dejaron de sostenerse de la misma manera. El trabajo personal pasó a ocupar un lugar central en mi vida.

La práctica compartida con Víctor en Ancestrina profundizó ese proceso. Seguí trabajando en mí misma y aprendiendo al acompañar procesos humanos. De manera gradual, aquello que había comenzado como una búsqueda personal se convirtió también en el trabajo al que quería dedicarme.

No llegué a la terapia porque tuviera una teoría que quisiera enseñar. Llegué porque experimenté en mi propia vida la distancia entre entender algo y realmente transformarlo.

Cómo acompaño

Mi experiencia empresarial sigue presente en mi manera de trabajar. Me dejó una forma estructurada de pensar: ordenar información, mirar sistemas completos, hacer preguntas concretas y llevar una conversación de lo abstracto hacia decisiones reales.

Puedo entrar profundamente en lo emocional y, al mismo tiempo, necesito que el proceso tenga tierra.

Cuando alguien consulta, me interesa comprender el problema que trae sin dar por hecho que ahí termina lo que necesita atención. Me pregunto qué teme, qué necesita, qué intenta proteger, qué aprendió en su historia y qué puede estar repitiendo sin darse cuenta.

Conozco también desde dentro la distancia que puede existir entre construir una vida que funciona bien por fuera y sentir que verdaderamente te pertenece.

Responsabilidad sin culpa

Una parte importante de mi trabajo consiste en ayudar a cada persona a reconocer su propia participación en lo que está viviendo.

En pareja, esto no significa que todo sea cincuenta y cincuenta, ni justificar el comportamiento del otro. Tampoco significa hacer a alguien responsable de lo que otra persona hace.

Me interesa que, además de mirar al otro, cada persona pueda preguntarse: ¿qué hago yo aquí?, ¿qué sostengo?, ¿qué evito?, ¿qué espero que mi pareja resuelva por mí?, ¿cómo respondo cuando tengo miedo?

Mirar nuestra parte no es buscar otra razón para castigarnos. Es reconocer dónde tenemos capacidad de actuar y qué decisiones siguen estando en nuestras manos.

Comprender no es suficiente

Comprender lo que nos ocurre es una parte del proceso, no su punto final. Busco que esa comprensión vaya encontrando expresión en la manera de vivir y relacionarse.

Puede ser una conversación que antes no se podía tener, un límite distinto, una decisión que llevaba tiempo aplazándose o una mayor capacidad de sentir sin reaccionar inmediatamente.

Me interesa prestar atención a esos cambios concretos: qué empieza a ser posible, qué sigue costando y cómo llevar lo trabajado en terapia a la vida cotidiana.

La decisión sigue siendo tuya

Mi trabajo no consiste en decirte cómo debes vivir ni en moldearte para que te adaptes mejor a lo que otra persona espera de ti.

En pareja, no parto de que conservar la relación sea siempre el resultado correcto. Tampoco de que separarse lo sea.

Me interesa que cada persona pueda reconocer con mayor claridad qué desea, qué teme, qué pertenece a su historia y qué está eligiendo hoy. Acompañar ese proceso no significa ocupar el lugar de quien decide.

Una vida que se sienta propia

Hay una pregunta que atraviesa mi recorrido y mi manera de trabajar:

¿Cuánto de la vida que estoy viviendo realmente me pertenece?

Me interesa explorar cuánto de nuestras decisiones responde al deseo y cuánto al miedo, la necesidad de aprobación, las lealtades familiares o formas antiguas de protegernos.

No busco construir una versión más correcta de alguien. Me interesa que pueda reconocer qué sigue teniendo sentido para sí, qué necesita revisar y cómo quiere vivir ahora, con mayor libertad y responsabilidad.

Mi trabajo en Ancestrina

Actualmente acompaño procesos de terapia individual, terapia de pareja y consultas puntuales. Trabajo en español e inglés.

En los procesos online puedes elegir trabajar con Víctor o conmigo, según tu preferencia y nuestra disponibilidad. Si comienzas conmigo, continúo siendo tu terapeuta durante el proceso.

Entre los procesos que acompaño están las crisis de pareja, la distancia emocional, los conflictos que se repiten, la pérdida de intimidad y la reparación de la confianza.

También trabajo con personas que atraviesan duelos, separaciones, cambios importantes de vida o momentos en los que la manera de vivir que conocían ha dejado de servirles, aunque todavía no tengan claro qué viene después.

En estos procesos me interesa acompañar la revisión de lo aprendido, el reconocimiento de las formas de protegerse y las decisiones que pueden ayudar a construir una vida más propia.

Una práctica compartida

Víctor Silva y yo somos pareja, terapeutas y cofundadores de Ancestrina. Compartimos un proyecto y una práctica terapéutica a la que cada uno aporta su recorrido y su manera de acompañar.

En el proceso inmersivo presencial trabajamos juntos, acompañando ambos a la misma persona o pareja.

Dos terapeutas. Un solo proceso.

Conocer el proceso inmersivo
Marcela Gómez y Víctor Silva sentados juntos, con un portátil y un teléfono.

MAT en mi práctica

MAT fue creado por Víctor Silva. Dentro de Ancestrina participo en su aplicación clínica y contribuyo a su desarrollo práctico desde el trabajo terapéutico que realizamos.

Conocer MAT

Si quieres trabajar conmigo

No necesitas llegar con una explicación completa de lo que te ocurre. Puedes estar atravesando una dificultad concreta, una crisis de pareja o un momento en el que necesitas revisar cómo estás viviendo.

Puedes consultar disponibilidad en Ancestrina e indicar que te gustaría trabajar conmigo.